Bajos Submeridionales en alerta máxima: el agua amenaza el futuro productivo y social del norte santafesino.

Las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño superaron los 1.100 milímetros, anegando más de 100.000 hectáreas en el departamento Vera. Productores aislados, pérdida masiva de hacienda y el riesgo inminente de un éxodo rural marcan una de las peores crisis ambientales de la última década.

PREVENCIÓN

Redacc. CdP.

8/21/20263 min read

VERA, SANTA FE — La región geográfica conocida como los Bajos Submeridionales atraviesa una de las contingencias hídricas y ambientales más complejas de los últimos diez años. Localidades y parajes emblemáticos como El Palmar (jurisdicción de La Gallareta) y Cañada Ombú, situados en el departamento Vera, sufren las consecuencias de una cuenca endorreica completamente saturada donde el agua ha reconfigurado la dinámica geográfica, económica y social.
Inundaciones récord y colapso ambiental
Durante el primer semestre del año, las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño superaron de manera holgada los 1.100 milímetros acumulados, sobrepasando los promedios anuales de la zona. La escasa pendiente topográfica del terreno imposibilita el drenaje natural, transformando a cauces históricos —como el arroyo El Golondrinas— en imponentes brazos fluviales que mantienen bajo agua a más de 100.000 hectáreas.
El ecosistema nativo evidencia un severo deterioro: especies arbóreas sufren estrés hídrico por anoxia radicular, mientras que la fauna terrestre se desplaza hacia albardones y lomos de tierra reducidos, generando focos de alta competencia territorial.
Crisis socioproductiva: aislamiento y desgaste en el territorio
El impacto en los pequeños y medianos productores ganaderos ha alcanzado proporciones dramáticas. La interrupción total de caminos rurales y vías de acceso principales a poblados como El Palmar ha dejado a numerosas familias en situación de aislamiento intermitente, imposibilitando el abastecimiento normal de medicamentos, agua potable y víveres esenciales.
En el plano operativo, las jornadas de trabajo se extienden entre 10 y 12 horas diarias con operarios y productores inmersos en agua y barro, con el objetivo de rescatar y mantener con vida los rodeos bovinos. A la cuantiosa pérdida de capital de trabajo se suma un progresivo agotamiento físico y psicológico en las comunidades rurales.
Emergencia ganadera e impacto en la parición
La situación del rodeo bovino es crítica. Pese a las maniobras de evacuación desplegadas, los índices de mortandad continúan en ascenso. Los animales sobrevivientes presentan severos cuadros de desnutrición al alimentarse exclusivamente de vegetación acuática con escaso aporte nutricional, sufriendo además affecciones podales y pérdida drástica de masa corporal.
La problemática se agudiza durante el actual mes de agosto debido al período de parición. Un porcentaje significativo de vacas preñadas pare en superficies anegadas o barro saturado, provocando una drástica mortandad de terneros recién nacidos por ahogamiento, hipotermia y cuadros infecciosos. Paralelamente, el traslado de animales hacia rutas transitables exige arreos de hasta 30 kilómetros en aguas profundas, trayecto en el cual los ejemplares debilitados colapsan.
Requerimientos prioritarios de asistencia
Para contener la emergencia e impedir la despoblación de las zonas rurales, se identifican cuatro ejes de intervención urgente:
  1. Insumos alimentarios e infraestructura: Provisión de rollos de alfalfa, alimentos balanceados y suplementos nutricionales para el ganado confinado.
  2. Logística y relocalización de hacienda: Conformación de un registro de campos limpios en zonas altas locales o provincias vecinas, acompañado de líneas de subsidio para fletes ganaderos.
  3. Asistencia sanitaria y alimentaria a pobladores: Distribución de módulos de alimentos imperecederos, pastillas potabilizadoras de agua, indumentaria impermeable y operativos médicos móviles para mitigar riesgos de zoonosis y afecciones cutáneas.
  4. Medidas de alivio financiero: Aplicación efectiva de la Emergencia Agropecuaria Nacional mediante la suspensión de ejecuciones fiscales, prórroga de obligaciones crediticias y otorgamiento de aportes no reintegrables (ANR).
Perspectivas climáticas y debate de infraestructura
Los modelos climatológicos señalan que el fenómeno de El Niño no ha alcanzado su fase de máxima intensidad, proyectándose precipitaciones extraordinarias para los próximos meses. La crisis actual pone de manifiesto la insuficiencia de la infraestructura hídrica existente —canales, alcantarillados y defensas— e impulsa el debate sobre la necesidad de concretar obras estructurales de largo plazo en los Bajos Submeridionales.
Redacc. CdP.

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Cción: Martina Berns